Hábitos 1 y 2. Sea proactivo y Comience con el fin en mente.

proactivoHábito 1 “Sea proactivo”, tome el control de su propio destino

Dentro de cada uno de nosotros existe la necesidad humana básica de tratar de influir en el mundo que nos rodea, o, en otras palabras, de ser proactivo.

Esto es lo que nos distingue de los animales: un animal simplemente actúa de acuerdo con la forma en que está programado. Un estímulo externo desencadena una reacción particular. Los seres humanos, por el contrario, “programan” ellos mismos. Somos capaces de reflejar en el tiempo entre recibir un estímulo y reaccionar. La capacidad de observarnos “externamente” y nuestras acciones nos permite decidir activamente cómo reaccionamos ante las influencias externas.

proactivoUn ejemplo extremo de verdadera proactividad fue Viktor Frankl, que fue capaz de mantener el control sobre sus propios sentimientos durante su tiempo en campos de concentración. Simplemente decidió que no iba a permitir que sus torturadores controlaran sus sentimientos más íntimos.

Muchas personas, por el contrario, no son proactivas en la vida, sino más bien reactivas. Ellos reaccionan a circunstancias externas y su comportamiento y emociones dependen de lo que sucede a su alrededor. Por lo tanto, por ejemplo, pueden estar de buen humor sólo si el tiempo también es bueno.

Las personas que son proactivas, por otro lado, determinan su propio clima. Son propulsados ​​por sus valores internos y asumen la responsabilidad de sus propias vidas. Sus decisiones personales determinan su comportamiento, y no permiten que se vea afectada por condiciones externas.

proactivoEsto se manifiesta con mayor claridad en su uso del lenguaje: las personas que son reactivas asignan la responsabilidad de su destino a las circunstancias externas. Dicen cosas como “No fue mi culpa”, o “Está fuera de mis manos”.

Las personas proactivas toman el control de su propio destino: las decisiones que tomaron ayer las han convertido en lo que son hoy. Dicen cosas como “He decidido …” o “Vamos a tratar de encontrar una solución a este problema”.

fin en menteHábito 2 “Comience con el fin en mente” – si desea lograr algo, necesita objetivos a largo plazo y una declaración de la misión

Muchas personas trabajan hacia metas sin sentido. Se preocupan por ser eficientes en lugar de efectivos.

Ser eficiente, es decir, obtener la cantidad máxima hecha en el menor tiempo posible, es inútil si no sabe por qué lo está haciendo. No saber lo que es realmente importante para usted y lo que usted está trabajando es como subir una escalera que se pone contra la pared equivocada.

Para evitar esto, es importante primero ser claro sobre sus metas a largo plazo. Con este fin, puede ser útil el ejemplo del Dr. Covey sobre nuestro ultimo día en la tierra, el día de nuestro funeral: ¿Qué quiero que la gente diga de mí en mi funeral?; ¿Como qué clase de persona quiero ser recordada ?; ¿Por qué quiero ser recordado?

fin en menteUna persona que es clara sobre cuáles son sus objetivos principales a largo plazo será capaz de alinearlos con todo lo que hacen. Por lo tanto, puede ser útil elaborar una declaración de misión personal y anotarla. En esta declaración de misión, estableces tu credo personal: los valores y principios básicos en los que crees, y los objetivos más grandes que deseas alcanzar en tu vida.

La declaración de misión es su constitución personal, un estándar establecido por el cual todo lo demás puede ser medido y valorado. Tener tal brújula le da un sentido de dirección y seguridad.

Para alcanzar sus metas, usted necesita visualizar el resultado de cada acción tan claramente como sea posible antes de hacerlo

De hecho, todas las acciones se llevan a cabo dos veces: primero cuando visualizamos la acción como un cuadro mental, y luego cuando lo hacemos. Cuanto más exacta y realista sea la imagen mental de la acción, mejor será su ejecución – y, por lo tanto, mejores serán los resultados. Por lo tanto, es importante mantener dos cosas en mente en todo momento:

fin en menteEn primer lugar, siempre debe ser consciente de sus metas a largo plazo, sus valores y normas, para que pueda alinear todas sus acciones con ellos. Usted debe saber siempre exactamente para qué objetivo usted está apuntando. Porque si no sabes lo que estás buscando, simplemente te convertirás en el peón pasivo en el juego de otra persona.

En segundo lugar, debe formar en concreto un cuadro mental de lo que estás a punto de hacer lo más detallado como sea posible: uno que establezca exactamente lo que debe lograrse. Usted debe visualizar cómo usted va a apuntar su flecha de modo que usted no falle en golpear el centro de la diana.

Este tipo de anticipación visual funciona en todas las situaciones posibles. La mayoría de los deportistas de competición, por ejemplo, están bien practicados en la visualización de cómo van a dejar el bloque de salida, completar un desarrollo perfecto y terminar en primer lugar. El mismo principio es verdadero para una oficina. Primero necesitas una imagen mental clara, que luego puede traducirse en acciones concretas.

Y como dice el refrán, “Mejor preguntar dos veces que perderte una vez.” Es mucho más productivo dedicar tiempo a anticipar una acción y visualizar el resultado deseado que simplemente arrastrarse demasiado apresuradamente.


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