logo

Blog - Coaching

El Coaching, una moda que llegó para quedarse

¿Qué es lo que está pasando con esto de ser coach? Como muchos otros fenómenos sociales, el coaching es una disciplina que ha se ha adoptado por tendencia, y por aquello de actualizarse con las nuevas directrices, muchas personas de diferentes profesiones han incursionado en el coaching. Así como en un momento dado surgieron otros métodos o doctrinas, en esta oportunidad le tocó al coaching, así que estamos experimentando la era dorada en esta área del conocimiento. Se percibe en el ambiente que todo el mundo quiere ser coach en este momento. Así como en Venezuela ser comerciante bulle, todos compran y venden cosas, los comercios pululan hasta de la manera más informal. O como el negocio de Real Estate en Florida, se disemina la moda en todos los venezolanos para adquirir una licencia para vender casas. Hasta se escuchan bromas como: “si eres venezolano en la Florida y en seis meses no tienes la licencia de Real Estate, te botan del estado”.
De tal manera existe en la comunidad hispana un movimiento muy fuerte de coaching, muchos están haciendo cursos para ser un coach. Ahora bien, las críticas y los miedos no se hicieron esperar, así como defensores, también aparecen detractores. Ya se están avistando las reacciones de otras profesiones acerca de esta área del conocimiento, principalmente de los psicólogos. He tenido la oportunidad de presenciar reacciones de mis colegas psicólogos, quienes califican el coaching como una estafa, una profesión sin fundamentos; posición que personalmente me parece un poco fuerte y lo puedo sostener con toda la experiencia del caso.
Yo crecí con una consejera, una acompañante, un coach: mi madre. Quien toda la vida ayudó a los demás con sus cualidades psíquicas, en su caso reconocida como el alma de la gente. Ella solía asistir a círculos de sanación, oró por los enfermos para que se curaran o para que estuvieran listos para morir, para dejar ir; ayudó a matrimonios, familias, adolescentes, entre otras muchas situaciones. Tal vez al principio no fue tan estructurada, solo dependía de sus talentos naturales, pero poco a poco las necesidades de los demás la llevaron a estudiar, aprender, a pulir sus competencias y su formación académica y, por supuesto, logró ser mucho más competente para el trabajo psicoterapéutico, tanto como muchos de los psicólogos con prominentes doctorados con los que he tenido la oportunidad de relacionarme.
Lamentablemente por mucho tiempo estuve bajo la influencia de una falsa ética forzada por mi estructura académica, mi tránsito por la escuela de psicología me enseñó, me adoctrinó, en lo que ellos reconocen como patrones éticos de la profesión y me educó en todo eso estipulado por los colegios de psicólogos, las asociaciones, la academia; me forzó a entrar en esos cánones que aparentemente fueron creados para la “protección del paciente”, del cliente. Producto de estas estructuras de adoctrinamiento, yo creé una resistencia a lo que hacía mi madre, ya que ella no era licenciada en psicología, no tenía un título universitario; para mí en ese entonces conditio sine qua non para ejercer alguna profesión, inclusive la del apoyo psicoterapéutico, razón por la que yo juzgué su oficio reciamente, en especial en los últimos años de estudios y en los primeros años como profesional. Por suerte, la experiencia profesional y personal me enseñó que existen otras profesiones o simplemente prácticas con la que compartimos la responsabilidad de ser agentes de cambio constructivos.
Lo cierto es que existen otras personas que nacen con talentos para esta área, que no necesitan estudiar pero que tienen los talentos para acompañar a otros para apoyarlos en sus decisiones, existen algunos muy talentosos que pueden llegar a desplegar un proceso psicoterapéutico. Pero también es importante entender que en el ejercicio de la psicología existen ciertos modelos terapéuticos que requieren de muchas horas de estudio y práctica para poder ser hábiles en el uso de esos tratamientos y no cualquiera puede hacerlo, como por ejemplo un proceso psicoanalítico o tratar casos patológicos incluidos en los manuales de psiquiatría.
Por otro lado, la psicología está evolucionando, por lo que su práctica también debe evolucionar, lo cual no es posible bajo las reglas y licencias exigidas para su práctica.
Yo creo fielmente que esta gran cantidad de pautas que se crearon para “proteger al cliente” actualmente están creando una barrera para que el cliente tenga la posibilidad de acceder al servicio.
Los largos años de estudio, las licencias, seguros, costos de oficina, mercadeo, entre otros procesos burocráticos; traen unos altos costos que al final el profesional se ve obligado a transferir al cliente, situación que todos los profesionales de esta área sabemos no es sustentable para una persona que se encuentra en una situación crítica, y el dinero necesario para un proceso terapéutico representa más una carga que una solución.
En países como los Estados Unidos y Canadá el proceso regulatorio es casi imposible de seguir para el profesional que está iniciando el ejercicio, prácticamente el tratamiento es financiado por el terapeuta, mientras que el volumen de pacientes no sea regular, debido a esta situación todos salen perdiendo, el cliente paga altos costos y el terapeuta no genera dinero producto de su trabajo.
A esto se le suma que destrezas afines como el coaching o la consejería tienen más ventajas de sobrevivir, ya que no necesitan tener tantas licencias o pasar regulaciones o tener una oficina, muchos coaches o acompañantes van la casa de la gente, concesión totalmente prohibida para un psicólogo.
Al reducir costos de oficina, reducir costos de licencia, el poder aceptar un intercambio de productos o servicios como pago en vez de dinero, poder usar los canales de mercadeo de una forma más libre, etc; le dan una ventaja competitiva al oficio del coaching, con la que el psicólogo no podrá competir. El coach puede ofrecer al cliente una tarifa mucho más baja, por lo tanto, es más atractivo para el cliente, y no sólo eso, el margen de ganancia es superior.
Los practicantes de la psicología tenemos que entender que la competencia con el coaching está totalmente perdida, pero debemos ser buenos perdedores, el condenarlos desde nuestro pedestal académico no nos va a traer ningún beneficio. Por el contrario, debemos ser parte de este movimiento, guiar y apoyar este acometimiento de disciplinas foráneas en la profesión, por eso quiero dedicar parte de mis textos a una serie que llamo “Quisiera ser un Coach, para ayudarte a salir de tu pecera”; con esta quiero definir bien que se entiende por coaching y cómo creo que se debe relacionar con la consejería, la psicoterapia y la psicología.
Es importante que los psicólogos entendamos que no tenemos que competir entre nosotros, la necesidad del mercado es mucho mayor a nuestras capacidades de cubrirla; simplemente tenemos que establecer un sistema en el cual todos podamos apoyarnos, un sistema que suscite la relación ganar-ganar, tanto en el paciente como el terapeuta.

Para hacer grandes cosas, para lograr grandes objetivos, tienes que estar dispuesto a hacer cosas que la gente normal rara vez hace.-Autor desconocido.

Artículos Populares

  Instagram